jueves, 28 de octubre de 2010

Penelope


Era una noche comun, muy oscura Como de costumbre, el viento soplaba sutilmente haciendo mover al arbol lo Suficientemente liviano Como para que sus ramas crujieran en medio de la silenciosa oscuridad, dejando así de ser tan silenciosa. Por ahí iba caminando Penélope, un tanto exaltada por el claro crujido de los arboles. La vereda era angosta, pero lo suficientemente llana y transitable como para poder llevar un paso bastante rápido  y agil a causa de la exaltación. La luna se encontraba en su estado mas goloso, que a cualquier falto de ciencia se creería que es de queso. Sus rayos iluminaban la vereda, recordandole a Penelope lo angosta que era, y esta a sus vez intentaba fingir que el lugar por el cual andaba era uno de un silencio sepulcral. Entre luna golosa, crujir de arboles y vereda angosta, la exaltación de Penelope reflejaba la fAlta de conocimiento sobre el lugar por donde andaba. Pero, que había traído a esta joven a tan solitario lugar? hacia donde se dirigía? De donde venia? Quizás la única pregunta con contestación era hacia donde se dirigía. Pero, dicha respuesta no contestaba al destino que pretendía llegar Penelope, si no mas bien, hacia el destino que conducía la vereda. Destino que muy bien conocían los ojos que desde que Penelope se Adentro mas y mas por la vereda, perseguían su rumbo. Estos ojos de seguro pertenecían a alguien ...pero, de quien eran? porque se interesaban tanto en la exaltada Penelope? La vereda comenzaba a sumergirse en un oscuridad, que al juzgar los rayos de la luna, ahora si se le podía llamar oscuridad, pues ni estos penetraban. La mente de Penelope solo pensaba en el por que había decidido adelantarse a sus compañeros. Encontrarse situada en medio de un bosque donde solo la conducía una agosta vereda, le hacia dudar si su decisión había sido la correcta. Penelope suponía que en estos precisos momentos sus compañeros debían estar recogiendo sus pertenencias para salir del parque de diversiones en donde se encontraban. Mientras por su cabeza pasaban estos pensamientos, los ojos aun vigilaban a la joven. El crujir de arboles era ahora mas fuerte que Antes debido a que la brisa soplaba mas fuerte ahora. Extraño que solo se escuchen el crujir de los arboles? Y las aves y demás animales por donde andan? si estuviesen con vida de seguro el horror de saber hacia donde se dirige la vereda los harían hablar. Claro, si estuviesen pero no estaban, se encontraban disecados en la casa de su cazador. El mismo lugar hacia donde se dirigía la vereda. Penelope comenzaba a sentir que Algo la observaba, pero seguía pensando en que si no fuese porque habia hurtado dinero de una de las maquinas de diversión, no hubiese tenido que adelantarsele a sus compañeros, y tampoco abría tomado la vereda; la cual le comenzaba espantar. Quizás el camino amplio que acostumbraba a coger, de seguro  le ahorraría todo este pesar, aunque esto significara toparse con la policía. Pero de seguro llegaría sin tanto espanto y exaltación a casa de sus tíos. Ya los ojos cambiaban de expresión, estabAn decididos a correr al encuentro de la joven. Esperaría que se adentrara mas y mas hasta encontrarse en el punto mas oscuro por donde se había sumergido la vereda. Los ojos ya no se ven, ya no se fijan en Penelope. Se ocultaron entre los arboles quizás. Mientras tAnto Penelope continua a un paso mas acelerado que del que había tomado al inicio de sumergirse en el punto mas oscuro de l vereda. Aun sentía  la sensacion de que algo la obserbaba. Pero  continuBa enfocada en salir lo mas pronto posible de esa espantos vereda. El paso acelerado de Penelope fue abruptamente detenido, Penelope se encontrBa ahora tirada en el suelo de la vereda, con una fuerte sensación de confusión debido a la inesperada interrupción de su caminar. Mientras se quejaba de dolor en el suelo no tardo en abris sus ojos, los cuales y no es encontraban solos, ahora habían dos pares de ojos. El pánico se apodero de Penelope y ahora el crujir de los aRboles era acompando por sus gritos. Eran los ojos que la iban persiguiendo desde el inicio. los mismos ojos que conocieron anteriormente los ahora disecados animales. si, era el casAdor del bosque, dueño del Unico lugar hacia donde se dirigía la vereda.