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La expresión es importante, y cuando se ejerce, el ser se siente liberado, o por lo menos que pudo expresarse. Aquí encontraras diferentes temas y todos escritos principalmente en español.
lunes, 9 de mayo de 2011
¿Quienes somos y que nos gusta?
Somos puertorriqueños, pues vivimos en Puerto Rico, y estamos atados a un “Estado (estado no es) Libre (libre políticamente hablando tampoco) Asociado (sujetos a la plena voluntad del congreso de los USA)” Nos gustan las playas, y no es de menos, vivimos en una isla. Nos encantan, y por eso las ensuciamos en cada “party” que podemos. Nuestros material preferido: cervezas, nos emociona beberlas y arrojarlas a la arena y al agua. Nos fascina fumar, y tirar colillas por doquier. Por eso decimos que son nuestras playas, ese es nuestro discurso. Pero también son del gobierno y por es las compartimos con ellos, para que hagan gigantescos hoteles que jamás iremos, pero que importa tenemos una casa. Amamos las carreteras llenas de hoyos, nos encanta pagar una por nuestros autos y dejar que se hagan pedazos en las carreteras. Somos puertorriqueños y aguantamos to’. Creemos fielmente en nuestro tren urbano, no nos lleva a ningún sitio, pero no importa, porque deje el carro en la estación de Sagrado Corazón y ya luego me monto y me voy. Y al igual que nos encanta el tren, nos encanta los tapones. Si, es hermoso estar en un tapón, una experiencia sin igual. Para eso hemos luchado tanto, y hemos permitido al gobierno que no nos provea mas infraestructura y trasporte publico. Por que nuestro amor por el tapón es insuperable. Trabajo, para que, somos un orgullo mundial, nos despide el gobierno, nos sube nuestro estilo de vida cotidiano, pero aun tengo mis tarjetas de crédito. Hablando de tarjetas de crédito, amamos ir de compra, si, sin lugar a dudas. Es hermoso querer comprar un articulo por internet en Best Buy y usar nuestras tarjetas de crédito. Pero como tenemos una tienda, para que cuestionarle a Best Buy el hecho de no poder comprar por internet y enviar la mercancía a nuestra isla como los demás estados. Pero, no importa somos puertorriqueños y cuestionar no es asunto nuestro. Nos encanta y creo que rendimos culto a esta practica: permitir que nuestro gobierno use nuestro dinero publico para construcciones sin viabilidad alguna. Quizás ya le hemos encontrado algún uso al tren y el gasoducto sea fiesta. Pero somos puertorriqueños y nos gusta que nos roben. También nos enorgullece escoger por 3 (tres) cuatrienios consecutivos al mismo alcalde que sin aportar nada a nuestro pueblo le damos el voto. Pero somos puertorriqueños y amamos el partidismo.
jueves, 11 de noviembre de 2010
La comisaria
Allí estaba Penélope, en la comisaria, sentada en una esquina con el semblante pálido. Su mirada permanecía perdida hacia el horizonte. Esperaba que fuera entrevistada por un aguacil que se encontraba atendiendo el teléfono. Pero, ¿para que decirles esto?, ni siquiera ella misma sabia lo que hacia allí, era como una masa inerte. Era como si su cuerpo estuviese en aquella silla, y su alma en otro lugar. El aguacil regresaba, a notificarle a Penélope que había contactado a sus familiares. Que los mismos se encontraban de camino a la comisaria. Al fin parecía que su alma y su cuerpo se conectaban, como respuesta a lo dicho por el aguacil. Era hora de comenzar a contar lo que había sucedido, aparentaba decir eso la conversación entre el aguacil y el supervisor del mismo. Del vestíbulo en donde se encontraban, se trasladaron a la oficinal del aguacil. Ambos tomaron asiento, mientras un abanico soplaba fijamente el escritorio del aguacil, alborotando los papeles que en él se encontraban. De repente se oye el campanazo de un reloj. Sonido que hizo reaccionar al aguacil dando un salto de su asiento. Penélope, se mantenía quieta en la silla, aun con su mirada extraviada. EL aguacil encendía su computadora , para dar inicio a la declaración de Penélope. Solo se encontraban ella y él en esa oficina, en esa comisaria, solo ellos y toda una historia por contar.
viernes, 5 de noviembre de 2010
El Cazador
Era un cuarto oscuro, cuando llovía era húmedo y cuando hacia sol era caluroso. Por las tardes, las montanas le negaban el sol. La casa, de madera, pequeña en dimensiones, oscura y triste, ocultaba un mundo de caza. Por las paredes se apreciaban aquellos animales disecados que fueron victimas de los ojos que alguna vez los observaban. La orden era dueña del desorden, pues el cazador no permitía la organización de absolutamente nada de lo que hubiese dentro de la casa. El cazador tenia la cara quemada por el sol, su ropa estaba toda mugrienta. Sus ojos eran sigilosos y muy observadores, quizás lo único hermoso de aquella robusta figura. Lo que algún día fue piel blanca ahora era reseca y tostada por las largas horas de perseguir victimas y observarlas, hasta lograr capturarlas. La angosta vereda, si , angosta por la obsesión del cazador. Estratégicamente diseñada para poder ser vía ágil de movilización. Lo único que aseguraba el camino correcto hacia el mundo exterior. Conectaba exactamente con la entrada de la casa. En dicha entrada se observaba un letrero el cual tenia una inscripción, en lengua española, el cual decía: “Ojos que no ven corazón que no siente”. La puerta de la casa siempre chillaba al abrirse o cerrarse, avisando la entrada o salida del que la utilizara. Al lado de la puerta se encontraba el cazador, sentado en su mecedora, alumbrado por un quinqué tenue, dándole un aspecto maquiavélico a su rostro. Guardaba postura de pensador, envuelto en algún pesar, mientras ponía su mirada fija hacia la angosta vereda. Todo permanecía sereno, solo se escuchaba el crujir de los arboles y el chillido de su mecedora.
jueves, 28 de octubre de 2010
Penelope
Era una noche comun, muy oscura Como de costumbre, el viento soplaba sutilmente haciendo mover al arbol lo Suficientemente liviano Como para que sus ramas crujieran en medio de la silenciosa oscuridad, dejando así de ser tan silenciosa. Por ahí iba caminando Penélope, un tanto exaltada por el claro crujido de los arboles. La vereda era angosta, pero lo suficientemente llana y transitable como para poder llevar un paso bastante rápido y agil a causa de la exaltación. La luna se encontraba en su estado mas goloso, que a cualquier falto de ciencia se creería que es de queso. Sus rayos iluminaban la vereda, recordandole a Penelope lo angosta que era, y esta a sus vez intentaba fingir que el lugar por el cual andaba era uno de un silencio sepulcral. Entre luna golosa, crujir de arboles y vereda angosta, la exaltación de Penelope reflejaba la fAlta de conocimiento sobre el lugar por donde andaba. Pero, que había traído a esta joven a tan solitario lugar? hacia donde se dirigía? De donde venia? Quizás la única pregunta con contestación era hacia donde se dirigía. Pero, dicha respuesta no contestaba al destino que pretendía llegar Penelope, si no mas bien, hacia el destino que conducía la vereda. Destino que muy bien conocían los ojos que desde que Penelope se Adentro mas y mas por la vereda, perseguían su rumbo. Estos ojos de seguro pertenecían a alguien ...pero, de quien eran? porque se interesaban tanto en la exaltada Penelope? La vereda comenzaba a sumergirse en un oscuridad, que al juzgar los rayos de la luna, ahora si se le podía llamar oscuridad, pues ni estos penetraban. La mente de Penelope solo pensaba en el por que había decidido adelantarse a sus compañeros. Encontrarse situada en medio de un bosque donde solo la conducía una agosta vereda, le hacia dudar si su decisión había sido la correcta. Penelope suponía que en estos precisos momentos sus compañeros debían estar recogiendo sus pertenencias para salir del parque de diversiones en donde se encontraban. Mientras por su cabeza pasaban estos pensamientos, los ojos aun vigilaban a la joven. El crujir de arboles era ahora mas fuerte que Antes debido a que la brisa soplaba mas fuerte ahora. Extraño que solo se escuchen el crujir de los arboles? Y las aves y demás animales por donde andan? si estuviesen con vida de seguro el horror de saber hacia donde se dirige la vereda los harían hablar. Claro, si estuviesen pero no estaban, se encontraban disecados en la casa de su cazador. El mismo lugar hacia donde se dirigía la vereda. Penelope comenzaba a sentir que Algo la observaba, pero seguía pensando en que si no fuese porque habia hurtado dinero de una de las maquinas de diversión, no hubiese tenido que adelantarsele a sus compañeros, y tampoco abría tomado la vereda; la cual le comenzaba espantar. Quizás el camino amplio que acostumbraba a coger, de seguro le ahorraría todo este pesar, aunque esto significara toparse con la policía. Pero de seguro llegaría sin tanto espanto y exaltación a casa de sus tíos. Ya los ojos cambiaban de expresión, estabAn decididos a correr al encuentro de la joven. Esperaría que se adentrara mas y mas hasta encontrarse en el punto mas oscuro por donde se había sumergido la vereda. Los ojos ya no se ven, ya no se fijan en Penelope. Se ocultaron entre los arboles quizás. Mientras tAnto Penelope continua a un paso mas acelerado que del que había tomado al inicio de sumergirse en el punto mas oscuro de l vereda. Aun sentía la sensacion de que algo la obserbaba. Pero continuBa enfocada en salir lo mas pronto posible de esa espantos vereda. El paso acelerado de Penelope fue abruptamente detenido, Penelope se encontrBa ahora tirada en el suelo de la vereda, con una fuerte sensación de confusión debido a la inesperada interrupción de su caminar. Mientras se quejaba de dolor en el suelo no tardo en abris sus ojos, los cuales y no es encontraban solos, ahora habían dos pares de ojos. El pánico se apodero de Penelope y ahora el crujir de los aRboles era acompando por sus gritos. Eran los ojos que la iban persiguiendo desde el inicio. los mismos ojos que conocieron anteriormente los ahora disecados animales. si, era el casAdor del bosque, dueño del Unico lugar hacia donde se dirigía la vereda.
lunes, 2 de agosto de 2010
El lente inicia la grabación de mis emociones, el rojo pasión de mi corazón parpadea, dando la señal. La cablería de mis venas se inunda de imágenes que abarrotan mi mente de pasión. Mis músculos se estiran por el deseo de sentirte, la piel capta el ambiente de la filmación. Mis pupilas se adaptan para tomar la mejor toma de tu humanidad. El sonido viaja con la melodía de tu voz y hacen gala los oídos de tal acción. La alta tecnología en dicha grabación, es tan evidente que huelo el aroma que enviste al olfato dejándolo en un son de más deseo y más pasión.
viernes, 16 de julio de 2010
¿Y ellos cuentan?
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