jueves, 11 de noviembre de 2010

La comisaria

Allí estaba Penélope, en la comisaria, sentada en una esquina con el semblante pálido. Su mirada permanecía perdida hacia el horizonte. Esperaba que fuera entrevistada por un aguacil que se encontraba atendiendo el teléfono. Pero, ¿para que decirles esto?, ni siquiera ella misma sabia lo que hacia allí, era como una masa inerte. Era como si su cuerpo estuviese en aquella silla, y su alma en otro lugar. El aguacil regresaba, a notificarle a Penélope que había contactado a sus familiares. Que los mismos se encontraban de camino a la comisaria. Al fin parecía que su alma y su cuerpo se conectaban, como respuesta a lo dicho por el aguacil. Era hora de comenzar a contar lo que había sucedido, aparentaba decir eso la conversación entre el aguacil y el supervisor del mismo. Del vestíbulo en donde se encontraban, se trasladaron a la oficinal del aguacil. Ambos tomaron asiento, mientras un abanico soplaba fijamente el escritorio del aguacil, alborotando los papeles que en él se encontraban. De repente se oye el campanazo de un reloj. Sonido que hizo reaccionar al aguacil dando un salto de su asiento. Penélope, se mantenía quieta en la silla, aun con su mirada extraviada. EL aguacil encendía su computadora , para dar inicio a la declaración de Penélope. Solo se encontraban ella y él en esa oficina, en esa comisaria, solo ellos y toda una historia por contar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario